Gonzalo Hernández Araujo · Notas e investigaciones
Anne Carson no rellena los huecos. Ahí es donde deja pensar
Hasta hace unos días no sabía quién era Anne Carson. No había leído nada suyo, ni siquiera conocía su nombre. Me enteré como mucha gente: cuando anunciaron que había ganado el Premio Nobel de Literatura 2026. Antes de buscar sus libros quise escucharla, y encontré una conversación de 2024 con la escritora noruega Linn Ullmann en el festival Louisiana Literature, en Dinamarca.
Esperaba a una poeta hablando de poesía. Me encontré con alguien que desconfía de las respuestas cerradas, incluidas las suyas. Hay una idea que atraviesa toda la charla: lo que falta, lo que se duda o lo que no se puede completar no hay que taparlo. Ahí es donde uno se pone a pensar.
La cita que no es de Descartes
A media conversación, Carson cuenta que leyó algo sobre Descartes. Todos conocemos el «pienso, luego existo», dice, pero si uno mira la frase completa en realidad dice dubito, ergo cogito, ergo sum: dudo, luego pienso, luego existo. El cogito sale en camisetas por todo el mundo; el dubito tiene mala prensa. Para ella, todo empieza en la duda.
Me gustó tanto que fui a verificarla. Y, como me ha pasado con otras citas, la versión que circula no es la que está en el texto.
Descartes escribió «je pense, donc je suis» en el Discurso del método (1637), en francés. En las Meditaciones (1641) la conclusión es otra: «yo soy, yo existo». La forma latina «ego cogito, ergo sum» aparece en los Principios de la filosofía (1644). La cadena completa «dudo, luego pienso, luego existo» no está en ninguna de esas obras. La redacción más cercana es de Antoine Léonard Thomas, que en 1765 escribió un elogio de Descartes premiado por la Academia francesa: «Puisque je doute, je pense; puisque je pense, j'existe». En un diálogo inacabado de Descartes, publicado después de su muerte, sí aparece algo parecido: «dudo, luego soy; o, lo que es lo mismo, pienso, luego soy».
Carson se equivoca en la letra, pero no en el fondo. En Descartes la duda sí es el punto de partida: dudar ya es una forma de pensar, y mientras dudas no puedes negar que algo está pensando. La cita está mal atribuida y aun así describe bien el mecanismo. Prefiero decir las dos cosas que quedarme con la versión bonita.
Lo pequeño es lo que cambia la mirada
Hay una frase de Carson que me hizo reír: la tarea de quien escribe es notar cosas pequeñas, porque notar cosas grandes es para gente como Descartes.
Lo explica con un ejemplo que no me esperaba. Tiene Parkinson, y una de las terapias recomendadas es el box: el entrenador grita números, cada número es un golpe distinto, y tienes que poner atención a la secuencia. Carson se describe a sí misma como una intelectual arrogante, alguien que se ha sentido un poco por encima de los demás porque ha leído muchos libros. Sus compañeros de clase, cuenta, no leen; ven televisión y van al gimnasio. Podría descartarlos por no parecerse a ella. Aprendió a no hacerlo. Y cuando dejas de hacerlo, dice, empiezas a ver que cada uno es bastante único, probablemente un poco loco y dispuesto a ser amable contigo.
Lo que más se me quedó fue cómo lo dice: «sólo me tomó 74 años» aprender a fijarme en lo que la gente hace fuera del estereotipo que ya tengo de ella. Con la familia pasa igual: creemos que ya conocemos a los más cercanos y les pasamos encima con nuestras suposiciones. Prestar atención a lo pequeño, dice, te lleva a un lugar más verdadero que generalizar.
Eso explica también por qué no inventa historias. Tiene amigos novelistas que se despiertan con una novela en la cabeza; ella nunca. «Si me pego en el dedo del pie camino al baño, de eso sí puedo escribir, porque pasó.» La autobiografía le horroriza y cada vez se propone evitarla, pero no tiene otra historia que contar.
El tiempo cambia lo que se puede hacer
En la charla lee el inicio de un ensayo reciente sobre el Parkinson y el box. Tu vida, escribe, es un camino que ves delante. Tomas decisiones, tienes tropiezos y triunfos, te vuelves alguien. Un día despiertas y tienes 70, y al mirar hacia adelante ves una puerta negra. Empiezas a notar que siempre está ahí, en la orilla, la mires o no. La mayoría de los momentos, escribe, tienen un sedimento de puerta negra en el fondo del vaso.
La enfermedad le quitó la letra. Escribía a mano en cuadernos, año tras año, y ese placer del trazo era distinto al de pensar qué escribir. Ahora la letra se le desarma y le da vergüenza. Lo inesperado es que, al perder uno, se le atoró el otro: no logra pensar escribiendo en teclado. Juega con una palabra inglesa: Keats llamaba fair copies a sus manuscritos en limpio, y fair significa a la vez bonito y justo. «La vida ya no es fair», escribe. Perdió las dos.
Ullmann le pregunta por Hölderlin, el poeta alemán que tradujo a Sófocles, nunca quedó satisfecho, empezó a retraducir su propia obra encerrado en una torre y terminó loco. Carson dice que a muchos escritores les pasa: lees tus libros viejos como si los hubiera escrito otra persona y piensas que ahora lo harías mejor. Si empiezas a intentarlo, es un hoyo negro: de verdad eres otra persona. ¿Ella lo ha intentado? No. «Simplemente no leo lo viejo. Problema resuelto.»
Lo que no se escribió también se traduce
Donde más me reconocí fue en la traducción. Di clases de traducción del francés al español y conozco bien la tentación de la que habla Carson.
Cuando tradujo a Safo, la poeta griega de la que sólo sobreviven fragmentos, no rellenó lo que se perdió del papiro. Dejó los espacios en blanco y marcó con corchetes dónde empieza y termina cada hueco. En parte, dice, porque es lo que hacen los filólogos; en parte «porque se veía bonito». Le parece poco realista leer traducciones que completan los versos y arman una historia entera con algo de lo que sólo se conservan once palabras.
En cualquier traducción aparecen palabras que no se pueden imitar en la otra lengua. Lo normal es aliviar al lector de ese problema: rellenar el hueco o disimularlo. Ella hace lo contrario y lo señala. Un lenguaje con espacio adentro, dice, es un lugar al que puedes ir a pensar. En un ensayo lo dice mejor: hay algo enloquecedoramente atractivo en lo intraducible, en una palabra que se queda callada en el trayecto.
Lo curioso es lo que pasó después. Desde que publicó ese libro le llegan por correo manuscritos de lectores que, muy amablemente, rellenaron todos los huecos de Safo, porque creen saber lo que quiso decir o lo que debió decir. Carson lo llama un instinto reparador. Les contesta con un «muchas gracias».
Traducir siempre es elegir qué parte del sentido vas a salvar. Carson añade otra opción que no se me había ocurrido: a veces lo más fiel es dejar a la vista lo que no se pudo salvar.
El hueco como espacio para pensar
La cita mal atribuida, los compañeros de box, el dedo del pie, la puerta negra, los libros que no relee, los corchetes de Safo. Visto junto, es la misma postura: no tapar lo que falta para que el resultado se vea completo.
Al inicio de la conversación Carson dice que, como fue profesora toda su vida, su tendencia es dar una cátedra: tener una verdad e insistir en que la sepas con estas palabras y no otras. Le parece tedioso, y además no es pensar, porque no te mueve. Lo mejor que puede hacer una obra de arte, dice, es llevarte la mente a un lugar al que nunca esperaste ir.
Llegué a ella por un premio, sin haber leído un solo libro suyo. Todavía no sé si me van a gustar sus libros. Lo que sí me llevo es una forma de leer y de escribir que no tiene prisa por cerrar: dudar antes de citar, mirar lo pequeño antes de generalizar y dejar a la vista el hueco cuando no hay con qué llenarlo sin inventar.
Notas y fuentes
- Louisiana Channel, Anne Carson: Life is Not Fair, conversación con Linn Ullmann en Louisiana Literature (2024); versión en YouTube, publicada el 10 de septiembre de 2024. Las citas de Carson son traducción propia.
- BusinessDay, Canadian poet Anne Carson wins 2026 Nobel Prize in Literature.
- René Descartes, Discours de la méthode (1637), edición de 1637.
- René Descartes, Meditationes de prima philosophia (1641), edición trilingüe.
- René Descartes, Principia philosophiae (1644), texto latino.
- René Descartes, La recherche de la vérité par les lumières naturelles, edición Cousin.
- Antoine Léonard Thomas, Éloge de René Descartes (1765).
- Stanford Encyclopedia of Philosophy, Descartes' Epistemology.
- Anne Carson, If Not, Winter: Fragments of Sappho (2002).
- Anne Carson, Float (2016), que incluye «Variations on the Right to Remain Silent».