Gonzalo Hernández Araujo · Notas e investigaciones
No eres la misma persona en otro idioma. Un café en París me lo demostró
Hace unos días estaba recordando mi stage en París, en 2008, y describí dos veces el mismo hábito: el café que tomaba de pie en la barra, antes de entrar a la oficina, en la esquina donde ya me reconocían. Lo describí una vez hablando, en francés, y otra vez horas después, escribiendo, en español. No fue el mismo recuerdo.
En francés dije: "Oui, debout... c'est devenu un rituel." En español, más tarde, escribí que estaba "parado en la barra sin pausa, con prisa". Un ritual en un idioma, una prisa en el otro. Cuando alguien me hizo notar la diferencia, no elegí una versión sobre la otra. La expliqué: "no gana ni uno ni otro, se dice que nuestra forma de pensar o ser cambia de un idioma a otro, y yo no lo hubiera visto si no me lo hacen ver. Se volvió sí un ritual, pero parte del ritual, y para mezclarme con el parisino era con prisa, todo mundo llevaba prisa."
El idioma no cambia el hecho. Activa un ángulo distinto de él
No es que el francés me hiciera ver algo neutro de forma distinta. Es que el idioma en el que recuerdo algo activa un ángulo del mismo hecho, y los dos ángulos son reales al mismo tiempo. El ritual y la prisa no compiten. La prisa era la forma parisina de hacer el ritual: lo que hacía yo para mezclarme.
Si dos idiomas producen dos versiones honestas del mismo recuerdo, ¿cuál de las dos soy yo? Ya lo respondí sin querer: las dos, y ninguna por separado.
Esto ya se estudió, y con más cuidado del que sugiere el cliché
La versión de "hablas otro idioma y te conviertes en otra persona" es un lugar común de artículo de revista. La evidencia real es más precisa y más interesante.
David Luna, Torsten Ringberg y Laura Peracchio documentaron en 2008 que el cambio de idioma activa un cambio de marco cultural (frame switching), pero sólo en personas biculturales: alguien que vivió e interiorizó dos culturas, no cualquier bilingüe (Luna, Ringberg y Peracchio, 2008, Journal of Consumer Research). La distinción importa: un año de máster y de vida diaria en Francia sí me metió en esa categoría. Aprender francés en un salón de clases sin vivir ahí, no habría bastado.
Hay un fenómeno cercano pero distinto: el foreign language effect de Boaz Keysar. Pensar en una lengua extranjera puede reducir ciertos sesgos en decisiones de riesgo y la aversión a las pérdidas, porque produce una mayor distancia cognitiva y emocional que la lengua materna (Keysar, Hayakawa y An, 2012, Psychological Science). No es exactamente lo que me pasó a mí: mi diferencia apareció entre hablar y escribir, no sólo entre dos idiomas, y ese cruce de variables (idioma y modalidad) el estudio de Keysar no lo cubre. Vale la pena no estirar la cita más de lo que da.
La pieza que más se parece a mi caso es la de Viorica Marian y Ulric Neisser: en sus estudios, bilingües recuperaron más experiencias de un periodo de su vida cuando el idioma de la entrevista coincidía con el idioma en el que habían vivido ese periodo (Marian y Neisser, 2000, Journal of Experimental Psychology: General). Yo viví ese café en francés. Tiene sentido que recordarlo en francés haya sacado el detalle que mi versión en español dejó fuera.
Y sobre la relatividad lingüística en general, la versión seria (no la de "los inuit tienen cien palabras para nieve") es la de Lera Boroditsky: el idioma no determina el pensamiento, pero sí orienta la atención hacia ciertos ángulos de una misma realidad y no otros (Boroditsky, 2011, Scientific American). Es la misma idea que confirmé sin querer con mi café.
Lo que esto cambia si trabajas entre idiomas
No hace falta ser bicultural para notarlo, pero ayuda. Si trabajas, escribes o vives cambiando de idioma, dos versiones tuyas del mismo recuerdo no son un error de traducción que hay que corregir eligiendo la "correcta". Son dos entradas honestas al mismo archivo. La pregunta útil no es cuál de las dos es la verdadera, sino qué te deja ver cada una que la otra no.
Fuentes consultadas
- Luna, D., Ringberg, T. y Peracchio, L. A. (2008). "One Individual, Two Identities: Frame Switching among Biculturals." Journal of Consumer Research, 35(2), 279-293.
- Keysar, B., Hayakawa, S. L. y An, S. G. (2012). "The Foreign-Language Effect: Thinking in a Foreign Tongue Reduces Decision Biases." Psychological Science, 23(6), 661-668.
- Marian, V. y Neisser, U. (2000). "Language-Dependent Recall of Autobiographical Memories." Journal of Experimental Psychology: General, 129(3), 361-368.
- Boroditsky, L. (2011). "How Language Shapes Thought." Scientific American.